La importancia del taller en el proyecto Writers Room de Quimera

Actualizado: 4 ago

Muchos proyectos inician con la ejecución de la idea porque ya han pasado por el proceso de creación y reflexión por parte del creador y del equipo. Sin embargo, éste proyecto Writers Room, comienza con las creaciones individuales no sólo de realizadores amateurs o de nivel profesional, sino de poblaciones no familiarizadas con la escritura del guión para potenciar sus capacidades narrativas, y paralelamente, evaluar la escritura como una herramienta accesible para crear diferentes tipos de discursos y narrativas consecuentes con las experiencias de vida y del espacio de sus escritores. Es decir, se busca crear un guión que tenga en cuenta las experiencias y estructuras narrativas propias de las personas que habitan ciertos lugares, con una carga de experiencias específicas intransferibles a otros ámbitos de la experiencia pública y privada de la ciudad.



 


En palabras de María Berns artista, creadora y ejecutante de éste taller itinerante desde hace 8 años :


A partir de un interés por imaginar el futuro y hacer la escritura accesible a gente sin formación en cine y probablemente, con dudas acerca de la dificultad para abordar cuestiones creativas, imaginé un taller de escritura de guión que partiera del lugar de la escritura y estuviera basado en el dispositivo de cine.


Desde el 2014, he estado diseñando y produciendo proyectos transmedia que ocupan el espacio público para instalar gestos cinematográficos, susceptibles de generar narrativas e historias en la dinámica urbana de la Ciudad de México.


Esto parte de una idea expandida del cine, lo que llamo películas transversales ya que no se limita a un formato, el celuloide o lo digital, sino que involucra otros elementos como objetos, reflejos, el movimiento cotidiano de personas y vehículos en la calle, el entorno de edificios, entre otros. Al materializar y visibilizar la escritura de guión, se genera una imagen flaneur, porque caminar se transforma en el dispositivo generador y articulador de historias: el tallista primero y luego espectador con su movimiento crea y recrea el guión, es una obra abierta.




Un antecedente a esta propuesta fue la colección de video-instalaciones que, gracias al apoyo del Año Dual Alemania-México, exploraban diferentes momentos en la vida de las personas refugiadas que habían abandonado sus países de origen afectados por la guerra, en especial ciudadanos sirios, a las ciudades alemanas y mexicanas. Rápidamente, Mutterland, el nombre del proyecto, se fue transformando en un ambiente de características similares a la experiencia de los refugiados, fluido, cambiante, generador de discursos, de espacios, de múltiples películas.


Exhibida en escaparates de comercios del Centro Histórico, Mutterland consistió en una colección de gestos visuales y de texto que creaban narrativas diferentes según el contexto urbano, una obra que se seguía construyendo en la exhibición. Además, creaban un espacio de diálogo entre la experiencia de los refugiados y los residentes de la Ciudad de México.


Previo a esta exhibición, emerge Axolotl Festival de Cine Escaparates.

El propósito del festival ha sido crear un espacio inédito de producción y exhibición entre la vida diaria de la ciudad y el cine, transformando al escaparate en un dispositivo de creación, reflexión y expansión de la imagen a través de diferentes elementos que pueden incluir, además de la imagen en movimiento, objetos, textos, el entorno de edificios, los peatones, los autos, los reflejos. Crear una película cambiante según la hora del día, el paso de los peatones, la luz entre los edificios.





En los escaparates se instalaron monitores en los que se exhibieron los cortometrajes. Durante el festival, se intervinieron espacios privados, y públicos, no solo con la instalación de pantallas sino también convocando a diseñadores y artistas para que intervengan, a partir de lineamientos establecidos por el festival, los escaparates y, en algunos casos, sus entornos.


En las ediciones 2015 y 2016, se exhibieron más de 100 cortometrajes en 22 escaparates de negocios y centros culturales ubicados en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Este circuito de escaparates y recintos estuvo conformado por Sombreros Tardan, La Palestina, Perfumería de Tacuba, Mercado de Peralvillo, Mercado de Granaditas, Lonchería la Rambla, Mazapanes Toledo, Artículos Ingleses, Beledi Muebles, Mueblería Nasser, Mueblería Delta, Raíz Café, Restaurante Don Toribio, Tradicionales Pizzas Los Gemelos, Centro Cultural de México Contemporáneo y La Casa del Cine. Así mismo, el Sistema de Transporte Colectivo Metro fue parte del circuito proyectando cortometrajes en 5 estaciones del metro para extender el festival a la parte subterránea de la ciudad. Con el festival, planteamos una película que propone otro tipo de espacio de exhibición, otra forma narrativa y otra relación de la imagen en movimiento con los espectadores. Este nuevo dispositivo del cine plantea imágenes como sistemas de relaciones en el cuadro, el campo y el espacio creando nuevos enunciados que crean nuevas subjetividades.





Actualmente Writers Room de Quimera es parte de una propuesta de cine transmedia de ciencia ficción. Plantea un 2055 en el que, como consecuencia de la tecnologización de la vida, un sistema gubernamental global aplica un dispositivo de borradura de memoria y sentimientos para facilitar el orden y generar la energía para comunidades posthumanas que habitan en la periferia de los grandes territorios en los que se encuentra dividido el mundo. Esta propuesta inicial abre un espacio para reflexionar sobre la memoria en el futuro y en especial el futuro de Salamanca España y cómo recordaremos su presente.



Participa en la primera fase de éste proyecto a través del taller Writers Room de 20 horas


Sigue éste enlace para ver el proyecto completo




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