La Empatía del Jazz

Actualizado: 23 de may de 2019


¿Acaso habrá una música más humana y más extendida que el jazz?

En noviembre de 2011 la Conferencia General de la UNESCO proclamó el 30 de abril como el Día Internacional del Jazz. Entre las razones que lo justifican podemos citar el hecho de que el jazz rompe barreras y crea oportunidades para la comprensión mutua y la tolerancia; es una forma de libertad de expresión; simboliza la unidad y la paz; y estimula el diálogo intercultural[1]. En suma, podemos decir que la música jazz promueve la maduración de la conciencia empática. Esto fue así desde sus orígenes, aunque al inicio se le considerara como música satánica o como medio para pervertir a la juventud..

El origen de la música jazz ilustra lo que el filósofo alemán G. H. F. Hegel denominó como la dialéctica del amo y el esclavo. A riesgo de realizar una extrema síntesis y pasar por alto detalles importantes dicha dialéctica consiste en lo siguiente: en la lucha a muerte por el reconocimiento (desear el deseo ajeno) se enfrentan dos autoconsciencias. Una se arriesga a someter a la otra y ésta, por el temor a la muerte, decide someterse a la primera. Se conforma así el amo y el esclavo donde el amo vive únicamente del goce y el consumo de los bienes que le provee el trabajo del esclavo. Éste por su parte, no puede consumir inmediatamente lo necesario para vivir, sino que tiene que establecer una relación de mediación con la naturaleza a través del trabajo. En ese proceso, el esclavo se afirma en la naturaleza y el amo se “pierde” a sí mismo, por el efecto civilizador del trabajo que conduce a la cultura.

Los encargados de definir las bases de toda la música del siglo XX no fueron los hombres blancos que dominaban el mundo europeo-americano en el siglo XIX. Fueron los esclavos africanos que trabajaban en las plantaciones de algodón, en las vías de ferrocarril y en los puertos.


The Old Plantation, pintura de finales del siglo XVIII.

En ella se muestra a esclavos afroamericanos bailando al son de un banjo y percusión.

Por otro lado, no es casualidad que el jazz haya surgido en la ciudad más cosmopolita de inicios del siglo XX: Nueva Orleans (que este año celebra trescientos años desde su fundación). Una ciudad donde convivían diferentes culturas debía desarrollar la tolerancia, reducir las tensiones entre los individuos y el reconocimiento de las diferencias. Es decir, que debía desarrollar la empatía para sobrevivir. Con influencias africanas y europeas, el jazz surgió al mezclar la música de estos dos continentes. La música de cámara clásica europea y los ritmos africanos. Es del diálogo de culturas diversas de donde surge. Incluso el pianista Jelly Roll Morton (quien alrededor del año 1902 se autodenominó el “inventor” del jazz) reconoció una raíz triple. Además de la raíz europea-africana mencionó lo “español”, lo que hoy llamaríamos, lo latino. Llegó a afirmar que lo que diferenciaba al jazz del ragtime era el “matiz español”.

Nueva Orleans 1900

Fuente: http://chatarrasclub.blogspot.com/2007/10/definicion-y-origenes-del-jazz.html

Desde entonces, el jazz avanzó por las sinuosas aguas de la segregación racial en Estados Unidos. Casi inmediatamente después de su origen, inventado por los negros, surgieron bandas de jazz de músicos blancos. La Original Dixieland Jazz Band fundada por Nick LaRocca y formada exclusivamente por músicos blancos. Fue la primera que grabó un disco de jazz en 1917 (el año pasado conmemoramos un siglo de este acontecimiento histórico)[2]. A partir de ese momento blancos y negros contribuyeron a desarrollar el jazz, al principio por separado pero poco a poco fue más común ver bandas de jazz mixtas. En este sentido, el jazz contribuyó a cerrar la brecha de la segregación racial, no sólo entre los músicos de las bandas sino también entre la gente que acudía a los clubes de baile en la época de las big bands y el swing durante los años treinta


Carte postale de 1918 Original Dixieland Jass Band

Fuente: https://fr.wikipedia.org/wiki/Original_Dixieland_Jass_Band

En la época de Benny Goodman, el rey del swing, los músicos negros de su orquesta entraban por la puerta trasera de los lugares donde tocaban, se quedaban en hoteles para negros, viajaban en la sección para negros de los trenes y comían en restaurantes para negros. Sin embargo, la situación cambió favorablemente unos años más tarde. A finales de los cuarenta el legendario promotor de jazz Norman Granz [3] contribuyó de manera decisiva a dar este giro pues logró que los músicos de las giras y festivales que organizó tuvieran las mismas comodidades en hoteles y restaurantes.

En su largo camino evolutivo, el jazz expresó el espíritu de cada época mejor que ningún otro género de música. Le dio forma al espíritu del que sería el país hegemónico del siglo XX desde su posición potencial (a inicios del siglo), pasando por las dos guerras mundiales y su ascenso al dominio del planeta hasta alcanzar su medida internacional y culminación (años ochentas).


Benjamin David: Benny Goodman

Sabemos que el arte forma estilos verdaderos cuando las formas de expresión de una generación trasmiten el espíritu de una época. La sucesión de estilos, por su parte, le da cohesión al género al responder a los cambios de la sociedad. Ese desarrollo estilístico se ha desenvuelto con la lógica y la necesidad que siempre ha caracterizado a un arte autentico. De ahí, que la evolución del jazz deba de ser considerada como un todo, de la misma manera que en la música europea de concierto se sucedieron el barroco, el clasicismo, el romanticismo y el impresionismo. Este resulta más impactante si consideramos que en sólo cincuenta años el jazz pasó del rudimentario ragtime a finales del siglo XIX al sofisticado jazz fusion de los años setenta. Dicha evolución fue, además, fluida e ininterrumpida, como una auténtica corriente. Veamos a grandes rasgos dicha evolución.

El Dixieland (“el jazz de los blancos”) expresó la alegría libre de toda preocupación del periodo previo a la Primera Guerra Mundial. El estilo de Chicago capturó el ambiente de intranquilidad de los años veintes (que culminaron con el crack económico de 1929). En el swing del periodo de entreguerras se materializó la seguridad y la estandarización de la vida de las masas que experimentaron una mejoría en sus condiciones de vida. El bebop, surgido durante la Segunda Guerra Mundial pero dado a conocer a todo el mundo a partir de 1945, atrapó el nerviosismo y el caos de la guerra. Por su parte, el cool jazz que vino en los cincuentas expresa cierta resignación de los seres humanos que viven bien pero que saben que se produce la bomba de hidrogeno. El hard bop estuvo lleno de protesta, avivado por la lucha por los derechos civiles, pero fue una protesta que pronto se convirtió en conformismo, por la moda de la música funk y soul desembocando en una protesta despojada de compromiso y a la vez recurrente a la violencia con el free jazz (que se revelaba contra el último elemento que el jazz compartía con la música europea: la tonalidad). Por último, el jazz fusion de los setentas comenzó una nueva fase de consolidación, ya no en el sentido de resignación, sino más bien con “la sabiduría dolorosamente adquirida de que quiere alcanzar lo posible sin caos y sin auto aceleración” [4].


Swing Dance

Así pues, toda la música del siglo XX (y lo que va del XXI), desde el pop hasta el rock y el funk, así como la música de las películas, las series de televisión y hasta la música que escuchamos en los restaurantes y en los elevadores de todo el mundo, tienen su origen y sus raíces en el jazz. El nivel musical del jazz es entonces, el nivel espiritual, intelectual, humano y por tanto, nosotros añadiríamos, empático de la conciencia. El jazz corresponde a la era de la conciencia psicológica y por su enorme influencia también lo es de la era de la conciencia empática.

Este última celebración del Día Internacional del Jazz, bien vale reconocer la enorme influencia que ha tenido y tendrá en el largo camino para ser más empáticos que entrópicos.

Hasta la próxima.

Referencias

[1] Berendt Joachim, El Jazz. De Nueva Orleáns al Jazz Rock, Fondo de Cultura Económica, Colombia, 1994.

[2] Martínez Javier, Norman Granz, el empresario de jazz que luchó contra el racismo, El Mundo, Sección Cultura, 10 de enero de 2016.

[3] Viana Israel, Jazz, la “música de los salvajes” que conquistó el mundo. 100 años del primer disco de jazz, ABC, Sección Cultura, 7 de marzo de 2017

[4] ww.un.org/es/events/jazzday/


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