Cadena productiva del arte


Después de la crisis del 2008 un gran número de jóvenes españoles se vieron en la necesidad de autoemplearse en diferentes áreas como la comunicación, diseño, marketing, etc. Los avances tecnológicos de ese momento, permitieron a estas actividades adecuarse y desarrollarse para sintetizar procesos, mejorar su apariencia y volver accesible la creación de contenido que en poco tiempo podía convertirse en recursos económicos.

Sin embargo, hubo campos como las artes visuales ancladas en el arte contemporáneo y las técnicas tradicionales como pintura, escultura, grabado, fotografía y la artesanía, que no avanzaron ni se beneficiaron con la misma rapidez, aunque si permitió la modificación de algunos de sus procesos para mejorar e integrar las nuevas técnicas digitales.

Desde una perspectiva de mercado, las redes digitales (blogs, Facebook, Twitter, Instagram, Youtube) modificaron y potenciaron la difusión, comunicación y comercialización del objeto artístico acaparando la atención de miles de usuarios que cada día se sumaron a las redes de internet y es en este punto, donde han coincidido muchos expertos en negocios afirmando que los que se encuentran alejados de las redes digitales están condenadas al fracaso. En el caso de las artes plásticas, se integraron de manera automática pero “(…) la producción cultural en la cultura digital, está siendo construida entre los campos más tradicionales y otros más novedosos, por mediación de las redes sociales principalmente, aunque no exclusivamente.”1

Significa que aunque la atención masiva esté enfocada en la digitalización de procesos y contenido, la inversión en las actividades artísticas realizadas en las calles, talleres, academias y en las aulas de educación básica debe continuar e incluso fortalecerse, tal como lo ha estipulado el estudio sobre las Industrias Culturales y Creativas (ICC)2 porque gracias a esto, es posible el auge de la cultura en internet.

La presencia del arte en internet mueve otros campos como la publicidad de marcas, el diseño de éstas, aplicaciones de música, animación por computadora, programas de edición de fotografías, audio y video, dibujo, galerías en línea, videojuegos, plataformas para cursos a distancia impartidos por numerosas organizaciones que al paso del tiempo se han integrado en algunos museos y en las propias universidades, así como en los espacios arqueológicos y zonas naturales que utilizan los beneficios digitales para promocionar sus actividades culturales y turísticas realizadas in situ.

Los desarrolladores web por ejemplo, pueden ser diseñadores gráficos o artistas especializados en tecnologías, aprovechan todas estas necesidades para trabajar en la programación y optimización de diseños al mismo tiempo que permite a las grandes compañías como Microsoft o Adobe, actualizar y mejorar sus productos digitales, precisamente porque atienden la demanda de millones de personas utilizando sus plataformas como herramientas para convertir el trabajo creativo en recursos monetarios. En este caso concreto se puede mencionar la ilustración, el dibujo, el diseño gráfico y mobiliario, arquitectura, pintura y la propia escultura, pues aunque ya no se realice en materiales como el barro o la piedra, sí se proyecta en programas como Maya y AUTOCAD.


Cadena productiva del arte

Esta cadena productiva también ha estimulado la creación de numerosos espacios independientes, en su mayoría privados, que buscan reunir y beneficiarse de la actividad artística de diversas maneras y sentidos, se mueven en internet pero se producen fuera de él. Por su parte, las academias continúan con la labor de preparar a los estudiantes en el campo de las humanidades y crear más opciones de especialización, para atender la demanda de actividades culturales y del mercado que se calcula, continuarán creciendo.

La ejecución de las disciplinas artísticas se encadenan de manera inevitable a las actualizaciones de aplicaciones digitales convirtiéndose en un eslabón esencial para la mejora económica. Pero éste no es su fin último ni absoluto, contiene un sentido verdaderamente muy noble, porque atiende el desarrollo ético, estético, sensible y creativo de un gran sector de la población, cualidades necesarias para una convivencia sana pues se ha demostrado que la práctica del arte favorece la conciencia, la salud psíquica y espiritual así como la imaginación, cualidades que históricamente nos hacen humanos.

Referencias:

1 García, Canclini, Néstor, Jóvenes, Culturas Urbanas y Redes Digitales [en línea] Ariel S.A http://www.fundaciontelefonica.com/arte_cultura/publicaciones-listado/pagina-item-publicaciones/itempubli/164/ 2012, p.112.

2 En 2010 la UNESCO reconoció, de la mano de amplios estudios económicos, que las industrias creativas promueven la competitividad e innovación, emplean recursos humanos, desarrollan infraestructura, inversión y financiación. El modelo ha sido adoptado a nivel europeo, y en España, el Ministerio de Educación Cultura y Deporte (MECD) establece de manera anual las acciones para impulsar este sector que incluyen: avales, préstamos, ayudas, becas y formación en colegios y museos.

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